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martes, 28 de septiembre de 2010

No saber decir que no: lo que ahora pretende evitar problemas, será la fuente de ellos en el futuro

Soy una de esas personas a las que les gusta observar su entorno, analizar situaciones y sacar conclusiones.


Últimamente estoy observando tanto a otras personas, como a mí misma para analizar si, en general, somos asertivos o no.

La asertividad consiste en la capacidad que tenemos cada uno de nosotros para decir NO. Se caracteriza por la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones sin amenazar o castigar a los demás, y sin violar sus derechos.

Sin embargo, parece ser que en nuestra infancia alguien omitió deliberadamente enseñarnos a decir que no. Hemos sido educados para ser buenos y agradar a los demás.

Nos cuesta tanto decir que no por varias razones:

La primera y principal, es la búsqueda de aprobación, motivación que nos mueve a hacer gran parte de cosas a lo largo de nuestras vidas, como estudiar para que no se enfaden nuestros padres, hacer la cama para que piensen que somos buenos hijos, vestir o comportarnos de un modo concreto para que nos admitan en determinado círculo social, etc.

Otras razones que afectan a nuestra falta de capacidad para decir no serían la preocupación por ayudar a los demás a la espera de que éstos hagan lo propio con nosotros en el futuro, la evitación de las situaciones de confrontación, etc.

No saber decir que no supone entrar en un círculo vicioso del que resulta difícil escapar. Cada vez nos comprometemos a hacer más cosas: en el trabajo, en casa, en nuestro círculo de amistades... y ello nos provoca un grado de estrés innecesario. ¿Podremos mantener todas las promesas que hemos hecho? ¿Hasta cuándo vamos a poder sostener este ritmo? ¿Cómo priorizo entre todas las cosas que tengo que hacer? ¿Cómo se sentirá la gente si no consigo cumplir las promesas que les he hecho?



La asertividad, como el resto de habilidades sociales, es importante para lograr dos tipos de objetivos:





- Afectuoso: conseguir relaciones satisfactorias con los demás, estableciendo amistades y relaciones amorosas.



- Instrumental: realizar actividades con éxito en nuestra vida diaria, como comprar, vender, hacer entrevistas de trabajo, etc.



La respuesta asertiva se caracteriza por un contacto ocular directo, un tono de voz en la conversación adecuado, un habla fluida, gestos firmes, respuestas directas a la situación, manos sueltas, mensajes en primera persona y verbalizaciones positivas.

Al poner este tipo de conducta en práctica, es normal que sintamos cierto malestar o ansiedad, pero será mucho más fácil si la próxima vez que alguien os pida que os olvidéis de vuestras prioridades, valoráis el coste que esto tendrá en vuestro tiempo, proyectos e intereses personales. La mejor manera de aprender a decir "no" es empezar a practicarlo. Para esto os voy a proponer un ejercicio que sólo durará 24 horas, durante las cuales digáis que no a cualquier oferta o petición que no os interese. Una vez transcurridas estas 24 horas, comprobad cómo os sentís y qué ha pasado. ¿Os han abandonado vuestros amigos? ¿Os ha dejado vuestra pareja? ¿Habéis perdido vuestras relaciones familiares?

Una vez realizada esta prueba, veréis que las consecuencias no son tan graves como habíais pensado y, por el contrario, os sentís mucho mejor. A partir de ese momento, es bueno practicar a diario, primero ensayando en situaciones de bajo riesgo, en las que estéis convencidos de vuestro derecho a decir que "no". Así iréis cogiendo la confianza necesaria para ejercitar este derecho en situaciones más difíciles.

Recordad que la asertividad hay que aprenderla poco a poco, ya que no es algo que nos hayan enseñado del mismo modo que cualquier otra práctica que sea más común, se nos ha educado a la inversa, pero está demostrado que no ser asertivo conlleva problemas, sobre todo para la persona que no ha aprendido a serlo y se carga innecesariamente con los lastres de los demás, dejando de lado su propia vida.

Practiquemos la asertividad, siempre desde el respeto hacia los demás, pero nunca olvidándose de uno mismo. Os insto a contarme vuestras experiencias conforme vayáis practicando.

Un saludo, y hasta la próxima.

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