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martes, 28 de febrero de 2012

No me presiones que me desmotivas!!!

Con el título de esta entrada, he querido hacer un símil al de la película "No me chilles que no te veo", del mismo modo que en ella, podemos interpretar que este título es absurdo y sin sentido, como lo podrían hacer la mayoría de los directivos de nuestras empresas.

Ya hemos hablado otras veces de las características que debe poseer un buen Líder. Hoy me voy a centrar en una de ellas, que es para mí la principal. La capacidad de observación y conocimiento de su equipo.

Es deber de todo Líder conocer a cada uno de los miembros de su equipo y saber cuál es la técnica que debe utilizar con cada uno de ellos para conseguir un mayor rendimiento.

Hay varios tipos de personas:

Hay gente, a la que es necesario estar constantemente presionándola para que puedan mejorar su rendimiento.
Hay otros, que necesitan de la adulación para obtener de ahí la gasolina necesaria para rendir cada vez más. Y hay un tercer grupo, que sólo necesita que les dejen trabajar a su aire, sin presiones y con libertad creativa para poder desarrollar proyectos cada vez más grandes y ambiciosos.

Sin embargo, nos empeñamos en tratar a todos por igual ¿y por qué hacemos esto? Muy sencillo, porque implica un menor esfuerzo por parte del líder, que normalmente se decanta por la presión, sin saber, que los equipos de trabajo sometidos a demasiada presión pueden reaccionar de manera inversa a la que su líder espera, es decir, que en vez de inflarse como un globo, se desinflan.

Cuando un equipo está desmotivado debido a un exceso de presión, es muy difícil recuperar su confianza, y siempre queda ese "yo voy a seguir alerta por si vuelve a pasar". Todos sabemos que un equipo desmotivado no es rentable para ninguna empresa y las consecuencias pueden ser nefastas, tanto para la empresa, para el equipo, como para la persona que ha originado esta situación, que es el directivo que no ha sabido gestionar a su equipo.

Como Líderes, debemos tener en cuenta las consecuencias de cada uno de nuestros actos, no sólo para nosotros mismos, sino también para las personas que están a nuestro cargo y la empresa que depositó su confianza en nosotros. Es una responsabilidad muy grande, estemos a la altura!!