sábado, 12 de noviembre de 2011

Revista especializada en Coaching: COACHING CONNECTION.es

Hola a tod@s!!

Hoy me gustaría presentaros la nueva revista especializada en Coaching que se lanzó el pasado Jueves día 10 de Noviembre.

Espero que os guste!!!

http://www.coachingconnection.es/

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Mi objetivo es real?

En septiembre volvemos a la rutina, la vuelta al trabajo, estudios, etc… Después de la época estival y las bien merecidas vacaciones, todo son buenos propósitos.



Queremos apuntarnos al gimnasio, dejar de fumar, aprender un idioma, estudiar una carrera nueva… Pero… ¿Nos hemos parado a pensar en la calidad y cantidad de nuestros objetivos?


Lo primero que debemos hacer es analizar cada uno de nuestros nuevos objetivos, proponernos una fecha para cumplirlos, buscar las herramientas de las que disponemos actualmente y conocer cuáles debemos conseguir para llegar a la meta propuesta. También debemos analizar que la consecución de las mismas también sea realista.


Es muy importante que el objetivo en cuestión sea realista y que nos incumba única y exclusivamente a nosotros mismos. No puedo plantearme un objetivo que se base en el esfuerzo o implicación, por mínima que sea, de otra persona (por ejemplo, conseguir que mi hijo coma pescado), ya que cabe la posibilidad de que no lo cumplamos, aún habiendo puesto todo de nuestra parte, ya que interviene también la voluntad de otro individuo.


Tampoco podemos pretender conseguir metas que son físicamente imposibles, como por ejemplo si una persona de 1´60 m se propone medir 1´80. Ahora se ve lógico, pero a veces nos empeñamos en conseguir cosas así de complejas…


Una vez hemos analizado todo esto de cada uno de nuestros objetivos, es el momento de mirar cuántos objetivos pretendemos abarcar al mismo tiempo y si son compatibles entre ellos. Es imprescindible calendarizar nuestras acciones para conseguir estos objetivos, ya que debemos ver que, aunque los objetivos en sí sean compatibles, no se conviertan en incompatibles por cuestión de otros factores, como podría ser tiempo o dinero (si el martes a las 18h voy al gimnasio no puedo ir ese día a la misma hora a clase de inglés).


Ya sé que lo que estoy escribiendo no es desconocido para nadie, e incluso puede que estéis pensando que no es necesaria una explicación para algo tan sencillo, pero como casi todos vosotros sabéis, debido a mi profesión como Coach, veo muchos casos de objetivos desproporcionados, irreales, o mal gestionados, simplemente por el hecho de que no solemos sentarnos previamente a hacer este análisis.


¿Por qué no empezamos por el principio?


Recordad que en esta vida se puede conseguir todo lo que uno se proponga siempre que se gestione bien el proceso que se elija para caminar hacia esa meta. Os deseo muchos éxitos con vuestros nuevos objetivos.

viernes, 19 de agosto de 2011

La necesidad de unos días de vacaciones

A estas alturas del mes de Agosto, mucha gente ya ha terminado sus vacaciones, otros las están empezando, algunos están esperando para comenzar a disfrutarlas, pero... este año, hay mucha gente que se quedará sin ellas.



En los tiempos de crisis que estamos viviendo, y debido a la situación económica de algunas empresas y de muchas familias, hay mucha más gente que ha decidido seguir trabajando durante el período vacacional que le correspodía y cambiarlo por una contraprestación económica.


Entiendo cuáles pueden ser los motivos, en unos casos, es la empresa, la que, al haber despedido a gente por cuestiones económicas, exprime a los trabajadores que todavía continúan en plantilla y les pide que renuncien a sus vacaciones para poder hacer frente al trabajo pendiente. En otros casos, es la situación económica de la familia del empleado, debido a la altas tasas de desempleo, la que le obliga a negociar esta situación con su empleador.


Sin embargo, sea cual fuere la causa, es importante conocer por ambas partes, cuáles pueden ser las consecuencias de que no se disfruten las correspondientes vacaciones.


Las vacaciones son imprescindibles para aliviar el estrés. Si un empleado está estresado y no se toma el respiro necesario para poder librarse de esa situación, ésta se puede convertir en algo fatal, tanto para el trabajador, como para el empleador.


Todos sabemos las consecuencias que puede tener una acumulación de estrés. Tanto desde el punto de vista de la convivencia o ambiente laboral, ya que el estrés nos vuelve irritables, como desde el punto de vista de la salud, ya que está científicamente probado que los picos de estrés pueden desencadenar en enfermedades de todo tipo, que puden ir desde problemas en la piel, pasando por diabetes, hipotiroidismo o problemas renales, entre otros. Las conscuencias de todas estas enfermedades perjudicarán tanto al empleado como al empresario, ya que, bajo mi punto de vista, es preferible tener a un empleado de vacaciones unos días, que tenerlo de baja por enfermedad.


Esta es sólo una pequeña reflexión, para que quienes han decidido negociar el cambio de sus vacaciones por contraprestaciones económicas, ya sea por parte de la empresa, o del trabajador, teniendo en cuenta cuáles pueden ser las consecuencias de sus actos. Personalmente, considero que unos días de vacaciones no le vienen mal a nadie y a partir de esta reflexión, cada uno es libre de hacer lo que quiera, siempre con la información necesaria.


miércoles, 3 de agosto de 2011

Hacer lo que se espera de tí

Tras algunos sucesos que he vivido a lo largo de mi vida, sumados a situaciones que me han ido comentando otras personas, hoy me veo casi obligada a escribir sobre este tema.

Me he dado cuenta, de que hay muchas veces, en que nos vemos obligados a hacer cosas que no nos apetecen, simplemente porque es lo que se espera de nosotros. Esto puede llevarnos a cometer muchos errores y a entrar en un círculo vicioso que nos puede llevar al abismo más profundo si no lo sabemos controlar.

Todo empieza en nuestra infancia, cuando intentamos contentar a nuestros padres con cada uno de nuestros actos, empezamos a andar porque ellos son felices cuando lo hacemos, y aunque nos caigamos y nos hagamos daño, sintamos miedo a volverlo a intentar, lo volvemos a hacer porque ellos nos lo piden.

Más tarde, cuando empezamos a relacionarnos socialmente, intentamos hacer las cosas que más gustan a nuestros amigos, primos o hermanos mayores, por el simple hecho de que queremos ser aceptados por ellos.

La cosa se empieza a complicar cuando llegamos a la adolescencia, donde podemos optar por varios caminos, pero en cualquiera de ellos que escojamos, nuestro comportamiento siempre va a estar guiado por el afán de impresionar a otras personas, hacer lo que otros quieren que hagamos, ya sean nuestros padres, profesores, amigos, personas del sexo opuesto... nos volvemos más rebeldes, pero sólo en apariencia, en realidad es la época de nuestra vida en la que somos más influenciables, con la única diferencia, de que las personas en las que basamos nuestro comportamiento, suelen cambiar, ya no intentamos impresionar a nuestros padres o familiares, sino que nos interesa más nuestro grupo de amigos, sobre todo los del sexo opuesto.

Hasta este punto, todo parece normal y entra dentro del desarrollo normal de todo ser humano, el problema nos lo encontramos, cuando a nuestra edad adulta, todavía seguimos actuando como los demás quieren que lo hagamos.

Cuando nuestras amistades nos exigen un determinado comportamiento por el simple hecho de ser amigos, como por ejemplo que quedemos con ellos habitualmente, o que mantengamos un contacto obligatorio, que acudamos a determinados eventos, etc...

Cuando nuestra familia demanda la mayoría de nuestra atención, cuando se nos exige un comportamiento determinado, y ya no sólo nuestro, sino que esto suele ser extensible al resto de miembros de la familia formada posteriormente (pareja, hijos, etc) que puede estar o no de acuerdo con esas normas impuestas.

Cuando nos llegamos a sentir mal porque no tenemos cierto status social, porque nos hemos quedado desempleados, y pensamos antes en lo que vamos a decepcionar a los demás, que en cómo va a ser nuestra vida...

Entonces hemos generado un problema con nuestro comportamiento complaciente para con los demás. Llega un punto en que la gente está tan acostumbrada a que hagas lo que ellos esperan de tí, que se convierte en una obligación y si en un momento dado fallas en cualquier pequeño detalle, se va a considerar como un daño irreparable.

Entonces es el momento de pararte a pensar... ¿Dónde está el fallo? Es una buena pregunta para reflexionar sobre el tema... ¿Crees que es un fallo de los demás? ¿O es una consecuencia de tus propios actos? ¿Cómo crees que podrías atajar este problema?

Estaré encantada de recibir vuestras conclusiones, yo ya encontré las mías...

lunes, 25 de julio de 2011

El observador que somos

Esta publicación la he visto en el "Espacio de Coaches Ontológicos", grupo del que soy miembro desde hace un tiempo, como es un grupo cerrado de Facebook, he decidido publicar el escrito en mi blog para que todos vosotros podáis disfrutarlo también. Espero que os haga pensar como me hizo pensar a mí...





Era una vez, una industria de calzado, que desarrolló un proyecto para exportar zapatos a la India. La Gerencia de la empresa envía a sus dos mejores consultores a puntos diferentes de la India para hacer las primeras observaciones del potencial de compra de aquel futuro mercado.

Después de algunos días de investigación, uno de los consultores envía el siguiente fax a la gerencia de la industria:

“Señores, cancelen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí nadie usa zapatos”.

Sin saber de ese fax, algunos días después, el segundo consultor manda el siguiente mensaje:

"Señores, tripliquen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí todavía nadie usa zapatos."

Como pueden apreciar, la misma situación era un tremendo obstáculo para uno de los consultores y una fantástica oportunidad para el otro consultor.

De la misma forma, todo en la vida puede ser visto de diferentes maneras y con enfoques distintos. La sabiduría popular nos traduce esta situación de la siguiente manera:

"Los tristes sienten que el viento gime; los alegres sienten que él nos canta”.

El mundo es como un espejo que devuelve a cada persona el reflejo de sus propios pensamientos.

viernes, 22 de julio de 2011

Quemando etapas...

Hay momentos en la vida que invitan a la reflexión, normalmente es en esos momentos cuando la gente nos dice que nos ve raros o “de bajón”, y no necesariamente tenemos que estarlo, simplemente estamos reflexionando...

Habitualmente, ese tipo de períodos de reflexión nos ayudan a evolucionar, sin embargo, a veces es duro dejar atrás determinadas cosas para avanzar hacia una nueva meta.

¿Cómo se estructura nuestra evolución como seres humanos? Pues en cualquier faceta de la vida, nuestra evolución se estructura en varias etapas, ya sea a nivel profesional, personal, relacional, etc...

Empezamos siempre por etapas inferiores o más sencillas, y a medida que vamos adquiriendo experiencia y por consiguiente confianza en nosotros mismos y en lo que hacemos, vamos “quemando” esas etapas para embarcarnos en una nueva aventura que nos llevará hasta la siguiente etapa.

En esta evolución natural, a veces se hace duro ese cambio, ya que solemos acomodarnos en el lugar donde dominamos cualquier situación, pero personalmente, considero que es de cobardes quedarse estancado y negarse a avanzar por el hecho de “controlar la situación”.

Embarcarnos hacia cosas nuevas, donde hay que asumir riesgos siempre genera intranquilidad e inquietud, pero si no nos ponemos a ello va a ser difícil que avancemos en la vida (por no decir imposible). Hay que quitarse el miedo a lo desconocido.

Y si fracasamos... ¿qué es lo peor que nos puede pasar? Quizás que nos tengamos que volver a levantar, sacudirnos el polvo y volver a empezar.

Son los períodos de reflexión de los que hablaba antes donde hay que hacer una lista de pros y contras, analizar todo lo que puede ocurrir... y si nos daños que provocaría el fracaso no son irreparables... no debemos dudar en emprender la aventura de buscar nuevos caminos, quemar etapas e intentar avanzar hacia nuestro nuevo futuro.

Las vacaciones suelen ser un período muy propicio para plantearnos nuevos retos y proyectos, para planificar cómo será nuestro próximo ciclo a partir de septiembre, así como el final y principio del año, que también nos animan a emprender nuevos retos. En estas épocas es cuando se llenan los gimnasios, las academias de idiomas, los centros para dejar de fumar, consultas de coaching, etc...

Es muy importante la constancia en todo lo que emprendemos, ya que no sirve de nada empezar muy fuerte para dejar nuestro nuevo e ilusionante proyecto al cabo de unas semanas. Así que hay que analizar muy bien el por qué de todo lo que hacemos, debemos buscar una motivación suficientemente fuerte y si vemos que nuestra meta no es proporcionada, buscar una que se adapte a nuestras condiciones presentes. Esto no significa que no vayamos a llegar a la meta que nos habíamos propuesto, sólo que hay que ser realistas e ir marcándonos objetivos alcanzables en el presente para que progresivamente nos vayamos acercando a nuestra meta final. Mediante estos objetivos iremos “quemando” las etapas necesarias para conseguir llegar a donde nos habíamos propuesto inicialmente.

Dicho esto, cuando os llegue el momento de reflexionar, espero que lo hagáis de la manera que os vaya a ser más beneficiosa. No me queda más que deseados mucha suerte en vuestros nuevos proyectos...

jueves, 14 de julio de 2011

¿A donde nos lleva el rencor?

Tenemos una creencia generalizada sobre lo importante que es el orgullo para hacernos respetar en la sociedad. Ligado a éste, vienen otras consecuencias como por ejemplo el rencor.

¿Y cómo podríamos definir el rencor? Es un profundo resentimiento que se incuba como una enfermedad. el rencoroso se aferra a ese sentimiento de manera obstinada y obsesiva, lo cual puede llegar a provocar debilidad en su salud mental. Según el diccionario, es un sentimiento arraigado y persistente. Y en términos más coloquiales, yo lo definiría como esa mala sensación que sentimos al hablar de algo o de alguien que en el pasado nos pudo causar algún daño.

Hace poco, en un curso sobre actitud, explicaba a los asistentes que la actitud tiene tres componentes: el cognoscitivo, que nos permite conocer un objeto social, el emotivo, que nos hace sentir algo hacia ese objeto social y el conductual, que es el que hace que nos comportemos de una u otra manera ante el mismo.

Basándonos en esta teoría, personalmente considero que el rencor puede resultar bastante absurdo. Y para llegar a esta conclusión sólo hay que hacerse unas preguntas que nos pueden servir para esta y otras situaciones:

¿Cómo me hace sentir? y sobre todo ¿Qué me aporta esta situación?. Poca gente (por no decir nadie) sería capaz de contestar algo positivo a estas dos preguntas... entonces no me queda más remedio que lanzar una tercera pregunta... ¿Y por qué me decanto por la opción del rencor? supongo que la respuesta a esta pregunta nos lleva al mismo punto de partida, es una cuestión de orgullo o dignidad, o como hayamos preferido llamarlo, pero todos sabemos de qué se trata.

Sólo me gustaría que hiciésemos una reflexión al respecto, que por defecto profesional la basaré en una pregunta ¿qué gano siendo tan orgulloso? quizás que me respeten, o que me tengan en consideración, incluso que la gente pueda llegar a tener miedo a mis reacciones debido a mi carácter altivo... puede ser...

Pero la siguiente pregunta seguramente no nos la hayamos planteado nunca... ¿Y qué pierdo siendo tan orgulloso? A simple vista nos cuesta ver las cosas que hemos podido llegar a perder a lo largo de toda nuestra vida, pero si nos sentamos delante de un papel en blanco con un bolígrafo en la mano, puede que lleguemos a una conclusión que no nos guste. Si lo pensamos bien, por nuestro orgullo hemos perdido amistades, oportunidades de pasarlo bien y disfrutar, incluso puede que alguna pareja, quizás nuestra relación con algún familiar se ha visto perjudicada por esto mismo... y mi pregunta final es... ¿Merece la pena?

Sentémonos, reflexionemos y saquemos conclusiones, espero que aprendamos a vivir sin tanto rencor.